La oportunidad aflatoxina–nitrógeno
Dos problemas costosos en el cultivo de leguminosas —aflatoxina y nitrógeno ineficiente— y la oportunidad microbiana de resolver ambos a la vez.
El problema de la aflatoxina
En el maní —la leguminosa más expuesta— Aspergillus flavus contamina los granos con aflatoxina, una micotoxina potente limitada a apenas 4 ppb para entrar en la UE y 20 ppb en EE. UU. Solo en 2022, la aflatoxina provocó más de 110 rechazos en frontera de envíos de maní hacia Europa: cultivos perdidos, análisis costosos y cosechas degradadas.
El problema del nitrógeno
Al mismo tiempo, el nitrógeno es caro y, aun así, la mayoría de las leguminosas captan mucho menos del que podrían. Las leguminosas pueden fijar su propio nitrógeno mediante rizobios, desde ~30 kg N/ha en las legumbres hasta más de 200 kg en soja y alfalfa, pero una nodulación débil o mal emparejada deja gran parte de ese potencial sin aprovechar, obligando a los productores a comprar un fertilizante que no deberían necesitar.
La oportunidad: resolver ambos con biología
Dos problemas, dos costos separados, hasta ahora. Nuestra biología aborda ambos a la vez: Orvan™ acopla el desafío aflatoxina–nitrógeno —en ensayos de campo de OCRI-CAAS, el maní tratado con Orvan™ mostró una marcada reducción de Aspergillus flavus en suelo junto con una fijación más fuerte—, Nodu™ aporta rizobios adaptados a la región y Vigor™ desarrolla raíces y salud del suelo: un programa completo para ocho leguminosas.
